Es el disco número 14 de estudio (lo que ellos llaman oficiales) y creí que ya estaba acostumbrada a su evolución musical que claramente -mucho o poco- tiene relación con su vida personal y/o con el paso del tiempo que a todos nos afecta.
La realidad es que no sé que opinar exactamente del disco. A primera escucha me sorprendió muchísimo y me sentí muy orgullosa de la banda de mi vida por reinventarse sin miedo ante ellos mismos.
Creo que desde Advertencia venía notando cierto patrón que pudo iniciar desde La pregunta (o no): esa necesidad de mostrar que se mantienen actuales, de mostrar que no son los mismos de los 90 -¿Quién podría?-, que lo único que no ha cambiado con los años de trayectoria es la necesidad de hacer música para ellos mismos.
Lo escuché y, la verdad, no me gustó. No entré en pánico porque pensé que tal vez estaba distraída; aparte lo puse en la bocina. Siempre he sentido que la música en bocina es lejana a mi porque debe llegar a muchos oídos y no tiene la misma fuerza que en unos audífonos: más cercanos, más potentes.
Salí a la calle con audífonos con la intención de callar esa ansiedad que siempre me acompaña en esos casos, sumando la emoción de ¡Un disco nuevo!. Lo más tranquila que pude, se reprodujo en todo mi camino hasta mi destino... pero algo no terminaba de gustarme.
Empezaba a reconocer canciones o ritmos, pero no terminaba de entrarme; posiblemente porque la ansiedad no iba del todo anestesiada.
Lo comentaba con Flor y compartiamos la experiencia como siempre: sin importar la distancia, no terminaba por cerrarnos. Yo le comenté que tal vez porque estaba lento y ese tipo de ritmo en ellos tarda en convencernos...pero no estaba segura de esa afirmación.
Por ahí se oían guitarras que hacían el amago de sonar a algo conocido; voces que recordaban a algo más reciente, a pandemia. Pero esa música que ponía para ir y regresar de la facultad, cuando escribía con Flor, Darge, Seba y Facu no existe en cuerpos volumen 1.
Creo que sonar a eso sería una falta de respeto para ellos mismos. Con eso en la mente, me empecé a angustiar y pensar: ¿Qué haría si no me gustaba el disco? ¿Por eso debería de dejar de escucharlos? ¿Me debería obligar a que "me guste" o debería fingir? Por suerte llegué a mi destino antes de terminar de tejer esa red de preguntas y no construí la araña que me devoraría.
Al día siguiente, con calma lo puse en la bocina otra vez mientras hacía mis quehaceres hogareños y, para mi sorpresa, ¡Me gustó! no sé si estaba más feliz con eso o por el disco. Después de todo, 3 años sin escuchar algo nuevo es algo que se debería de festejar.
Con el paso de los días lo he seguido oyendo y, sin darme cuenta, me pone a bailar y cantar naturalmente, como si fuera otro albúm que me enloquece como en todos estos años de hacerme llamar sónica. Con eso en mi cabeza y en el corazón, podría hacer una reseña sin enojo o tristeza, lo más objetiva posible.
Cada que inicia el disco, no puedo evitar pensar que empieza como la música que Youtube te pone antes de iniciar el vídeo cuyo contenido estás ansioso de ver... hasta que la voz de Adrián lo rompe y dice una frase muy Dargeliana: "nací cansado de esperar".
Con esa provocación que hace tiempo no escuchaba en Adrián, diría casi excitado por los nuevos ritmos que han logrado.
Claramente, en todo el disco no hay ritmos bailables como en los 90; ni ellos ni sus fans más "fieles" tenemos la juventud de esos años, y es más fácil escuchar un show de ellos sentados o bailar más lentos.
Revelaciones aparte tiene esos tintes de rock que siempre han tenido: diferentes, con su propio sello y a su manera, con un Adrián pidiendo explicaciones coquetamente. Pero me estresa mucho porque corta la palabra "futuro" y así en todo el disco corta palabras. Amaral me dijo que siempre lo ha hecho así, pero yo insisto en que es diferente porque antes cortaba frases, no palabras. El coro me causa mucho estrés porque me reencanta el ritmo, pero algo no esta en paz como en otras ocasiones. Y al mismo tiempo me encanta porque justo eso es lo que buscan.
Pasando a Maracuyá, me recuerda a una frase que Mariano Coger dijo en instagram: "Panza tiene menos trabajo que cuando Adrián fue lavacopas en Inglaterra". Y es muy cierto; desde que lo leí no he podido de pensar en el pobre Diego ahí atrás, mientras que Tuñon y Uma estarán super ocupados. Jajaja.
Maracuyá es pegajosa. Me imagino que es para sentirme en una pasarela de modas cuando voy caminando por la calle.
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| Foto viejita de no sé donde (perdón) porque ya no hay muchas fotos recientes |
Cocos...no sé que pensar o decir porque me incomoda (punto para ellos) que la voz suene super nasal hasta deformarse (eso me encanta) y sin más, regrese a su voz más grave para provocar como siempre. De las letras mejor no hablo, porque Adrián cada vez se supera más así mismo.
Pero ese coro de "luz, luz" siento que es desesperado, y luego me regresan a la paz fluyendo con la música, nueva e inovadora. Parece que él mismo oye mis pensamientos y me dice: "Yo no soy el problema. Ni la solución (De momento no)".
Advertencia me reencanta; ya no diré nada porque ya lo dije y no hay mucho que agregar. El otro día Amitos me mando una foto: encontró publicidad en la calle del disco. Pregunté en instagram a los demás sónicos cuál era su canción favorita y sólo tuve 2 respuestas: una me dijo que le ha costado trabajo el disco y otra sólo me dijo que advertencia.
Y sigo preguntándome si ahora esta generación seremos los que antes pedían canciones de los 90 cuando recién sacaron Jessico o Infame. Me calma saber que no soy de las pocas a las que le costo trabajo este trabajo de los chicos en el pasto.
Es más curisoso el título del single, porque no pueden decir que no nos advirtieron que colapsaríamos con todas las demás canciones, que iban a mover muchos sentimientos, incomodidades, anhelos y preocupaciones.
En Miau me recuerda a una canción de una cantante española por alla del 2012; en realidad sólo al inicio. Lo demás me superintriga: no entiendo por qué nació el titulo ni la relación entre la letra con el "miau". Es una relación amor-odio.
Pero supongo que se refiere -o se inspira- en que ahora ya casi nadie habla; todo es por mensaje o a través de pantallas. Habría que esperar alguna entrevista, que cada vez son más escasas.
Labios apilados si me tiene de rodillas. No sé si por esas guitarras más "pesadas" (rock) o por la mezcla del aparato que siempre toca Uma, que suena a batería pero con botones.
Ese "pronto dirán", el silencio súbito y volver a agarrarte con ese ritmo es el verdadero efecto sónico desde que iniciaron (desde mi perspectiva, claro está).
Por lo pronto entre esta y mercado blue están mis favoritas. Me llama la atención que en este disco Mariano aparece en muchas letras, aunque pensé que los Diegos estaban más involucrados por los sonidos.
Mercado blue sigue con esa provocación, como diciendo: "Soy esto; el ser yo no es gratis (guiño, guiño)." Seguramente podrían ofrecerme mucho dinero en algún mercado de la deep web o de la sociedad, pero aún así no cambiare. Te guste o no, seré y seguiré siendo yo mismo. Ay los amo demasiado.
Sin más, lo declararé mi himno. Ojalá mi subconsciente lo entienda que sigamos siendo nosotras mismas sin importar lo demás.
Y demasiado curioso la canción con la que termina, porque reafirma el "Quiero seguir siendo yo", aún con el cambio de ritmo, de influencias o de público. Los baba seguirán siendo ellos para siempre.
El miedo de que anuncien su retiro siento que nos respira en la nuca y quiero callar esa voz porque sé que no es real. Eso mismo podría haber pensado desde a propósito y han pasado 14 años de eso y aquí seguimos: ellos conmigo, musicalizando como siempre cada recuerdo o pensamiento.
LOS AMO demasiado <3
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Todas las fotos son gracias a Fotologs o al internet de hace tiempo. |














