Era una mañana fría, aunque los rayos del sol se cuelan por la cortina. Todo parecía normal y sin ninguna novedad exploraba la plataforma que contiene las listas de reproducción que he hecho en todos estos años desde que existe.
Decidí escuchar voces femeninas y al darle play en aleatorio, me estremecí porque desde el segundo uno mi cerebro retrocedió a aquel diciembre del 2012 donde bauticé como caos a la autopista por la que sentía que iba mi vida todo el año.
En esa playlist sin darme mucha cuenta la arme con canciones que me ayudaban a pasar malos ratos con tipos que ahora me tienen bloqueada o yo rezó por no volverlos a encontrar en mi camino.
Vino a mi memoria cuando sentía el corazón en el estómago y lo único que mi cuerpo quería era vomitarlo para sentirme bien.
Algún acorde trajo de jalón la sensación de querer unir cada parte de mi al verte con ella cada mañana, al no recibir ninguna respuesta a mi carta que viajo por mar y tierra o al no saber distinguir la verdad de la mentira de lo que salía de tu boca.
Le cambiaré el nombre a la playlist que diga rasguños del corazón para que parezca que no me hiciste tanto daño.
Tiene canciones que guardan el silencio de las noches que me pasaba en vela escribiendo en donde fuera lo que fuera para entender lo que sentía hacía a ti, deseando que la pantalla de mi celular se prendiera con tu nombre iluminándolo.
Varias melodías me traen el recuerdo de aquella noche que escuché la artista en vivo en aquel bar imaginando que estabas a mi lado para decirte con la mirada que era tu canción.
Contiene aquella intérprete que me recuerda que para los crushs sólo soy un juego y que no puedo creer que el sueño de haberla escuchado en vivo el año pasado supera el festival donde me la pase enojada por romper tu promesa de ir juntos a escuchar otra banda que me mostraste y ansiosa por si te encontraba de la mano de ella.
Encierra la desesperación por llamar tu atención; la vergüenza que me hacías sentir si aceptaba frente a alguien que sentía algo muy fuerte hacía ti; la inspiración de letras para lograr post; las lágrimas que no se pudieron convertir en letras.
Con los años he aprendido que como método de autoprotección, mi cerebro borra recuerdos felices para facilitar el proceso de no querer volver a tu lado, tal vez por eso este post tiene recuerdos tristes o tal vez, porque son los que escondo en las canciones.
Algunas canciones no las podía dejar de escuchar porque sentía que así te tenía cerca y en sueños regresaba el tiempo en aquel tren al sur al día que te dije que terminábamos.
Incluso trae la canción que te enseñé, te gustó y por ello me di cuenta que una chica te mandaba mensaje por la que peleamos.
Aquella playlist ha sufrido varios cambios como de nombre del que ha entrado a mi vida y me ha dejado marca, lo único constante son los textos largos que provocan y agradezco
Algunas más agradezco infinitamente al cielo el no atarlas a ningún nombre masculino y que me recuerdan lo que soy y fui por todos estos años; así como la vez que me grabé cantando una canción y como no me gusto mi interpretación hacía muchísimos años no la escuchaba.
El aleatorio juega con mi memoria y, de pronto, evoca el recuerdo de otro chico con quien viví anécdotas curiosas, como aquellas veces en las que me escapaba del trabajo para comer. Con él, intenté no hacerle daño porque no quería que sufriera lo que yo estaba viviendo con otro, ese que apenas me notaba.
Y de repente, regreso a ese día de lluvia intensa, cuando salí del edificio llorando, con el corazón roto, porque me acababan de decir lo opuesto del hechizo que la letra de esa canción prometía.
Hoy en día, una hermosa noruega esta musicalizando los días felices. Ya no me da miedo que me lastimen porque el dolor es como una canción, no dura para siempre.
Ahora que lo veo y entiendo, he crecido demasiado en el tema del corazón y que ahora acaricio cada cicatriz con cada canción. Póngale la música que quiera a cada recuerdo.
Nota: este post está inspirado en (desafortunadamente) varios y diferentes tipos que me han hecho daño con o sin mi consentimiento.
Mi nombre es Frijolito, soy un pequeño gatito negro de año y medio que parece llevar una vida normal. Después de haber nacido en la calle y haber vivido un corto tramo de mi vida en ella, ahora resido en una casa con otros gatos domésticos y una mujer a la que llamo mamá. Les voy a contar como la conocí, me perdí y la volví a encontrar.
La primera vez que vi a mi mamá humana, yo tenía mes y medio de haber nacido. Me escondí debajo de un carro por temor a que me hiciera algo, aunque no percibí maldad en su olor, decidí mantenerme a distancia.
Me sorprendió que no insistiera en agarrarme y se marchara. Pensé que había logrado evitarla, pero poco después regresó con comida seca y me la ofreció. Hambriento, me acerqué a comer y, aunque intentó agarrarme, siempre fui hábil en esquivar sus manos. Como no logró su cometido, se retiró.
Pronto lamenté no haberme dejado atrapar porque volví a tener hambre y aquella humana no volvió con más comida. Por las noche me escondía en las llantas de los artefactos que hacen un endemoniado ruido como si hicieran un horrible intento de ronroneo y ellos lo usan para desaparecer de la calle.
En las noches, casi siempre me ponía muy triste porque extrañaba a mi mamá y a mis hermanos. Me salí de la manada y terminé aquí solo, maullando para que alguien regresara por mi, pero sólo pasan humanos sin que nada ni nadie les importe.
A veces, perros merodeaban la zona y yo me quedaba lo más quieto y callado que podía, solía ensuciarme de tierra para salvar mi olor y engañar a esos animalejos que babean por todo. Me dan asco y miedo.
Pasaban días y aquella humana no traía comida, en cambio, venían extraños que intentaban agarrarme pero como olían a ser malos, huía y me escondía.
Varios días después, la humana que huele a otros gatos y habla como si me entendiera, reapareció con comida, esta vez, trajo algo más sabroso, jamás lo había probado pero me agrado la textura, el sabor y sobretodo, la parte líquida. Al terminar, le agradecí y me fui apresuradamente. Ella pareció enojarse y entristecerse, sin comprender por qué.
Al día siguiente no volvió a darme de comer, de vez en cuando oía su voz aguda pero no entendía lo que decía, yo no salía por temor a que algo me pasara, sobretodo porque era temprano y podría ser peligroso.
Pasó un señor amable y me llamó "Frijol", me gusto aquel sonido de la pronunciación de las letras, ahí fue cuando empecé a desear un hogar y un humano que me amara mucho, me llamara por mi nombre y que me acurrucara en su regazo mientras veía cosas brillantes con movimiento en un cuadro.
Posiblemente alguien me escuchó y me lo concedió porque una humana apareció, no era la misma de días anteriores, pero tenía un olor y voz similar, además que me inspiraba confianza. Me dio comida y no podía darme el lujo de rechazarla, mi estómago me exigía llenarlo con lo que fuera. De pronto, sentí un jalón, me defendí pero fue inútil, ya me tenía en sus brazos.
No sé si aluciné pero escuché la voz de la primera humana, mi corazón no paraba de latir fuerte y mi cabeza de generar pensamientos horribles. Es ella, estoy con la humana que me alimentaba pero ya no estoy en la calle, ahora estoy en el lugar que le genera su olor, huele a comida y a otros animales.
En cuanto me sentí libre de sus manos me escondí en el primer lugar oscuro que encontré, asustado, creí que ya no había salida. "No debía acercarme tanto a sus manos, ni a la comida", repetía en mi mente.
"Cuando menos lo piensen, me escaparé no sé cómo y no volveré a confiar en los humanos, ni en su comida", seguía diciéndome. Me quedé dormido llorando en silencio, enojándome conmigo mismo por ser tan tonto y dejarme agarrar.
Desperté por el olor a la rica comida que había probado días antes y escuche varios maullidos. Las manos volvieron a aparecer para dejarme un plato cerca de mi, no quise salir...pero en verdad tenia hambre y olía delicioso. Espere hasta asegurarme que todo era seguro para salir a comer y regresé a mi escondite.
Conforme pasaban los días me fui acostumbrando al olor, sé que la humana me alimenta e intenta acariciarme y se lo permito para que no me haga daño pero estoy alerta por si se quiere pasar de lista.
Me cae bien porque sus manos son suaves y me mantiene más calientito, además me acaricia con cariño y atrás de mis orejas donde no alcanzo, debo admitir que se siente bastante bien.
He conocido a otros gatos que se ponen afuera de mi escondite y me han dicho que es buena humana, que los alimenta y juega con ellos, pero me da miedo salir a comprobarlo.
Por la noches cuando todo esta tranquilo en la casa, salía a explorar y encontré una caja con cobija y varios juguetes; uno de ellos lo juega Lili, una linda gatita rayada que también llegó hace poco con su hermano Fili. Ella me dijo que es muy divertido estar aquí porque es libre y tiene de comer. Que a la humana le dicen mamá y que debería confiar en ella.
El juguete favorito que me regaló es un pequeño circulo esponjado, que cabe perfectamente en mi boca y me recuerda cuando cazaba en la calle, pero está vez con el estomago lleno y me divierto. Lo guardo en la caja que me puso para que no me lo quite y yo no olvidé donde lo dejo.
Un día la humana me agarro, estaba muy asustado pero no sabía que tenía frío hasta que sentí su calor y de pronto, sentí mucho sueño. Dormí en sus brazos, muy calentito y feliz.
Después de ese día, me empezó a llamar "Frijolito" porque dice que soy pequeño, saltarín y parlanchín. Pero como me sigo escondiendo, una noche, con voz enojada y los ojos húmedos me regaña diciendo que no debo tener miedo, me recuerda la calle y me pongo a reflexionar que ella me está pidiendo que confíe en ella.
No sé cuanto tiempo ha pasado pero me siento muy feliz en esta casa, amo a la humana que ya llamo mamá porque me hace muy feliz. Me ha hecho olvidar el frío, la soledad y el miedo.
Cuando estoy tomando una siesta y ella llega, le gusta acercar su nariz y juntarla con la mía, es de mis momentos favoritos del día porque refuerza mi amor por ella.
Un día, muy temprano subí a la azotea por las escaleras de tubo para jugar con la tierra y las hojas secas, algo brillante en la calle llamo mi atención y bajé por el árbol que está al lado de mi casa para investigar: "Es fácil y rápido", pensé. Me podría subir del otro lado de la casa por el carro que se encuentra en la esquina.
Como el plan lo indicaba, bajé por las ramas como todo un experto, al llegar abajo me olvidé a que iba, o tal vez, lo brillante desapareció, porque sólo recuerdo personas que gritaron, un ruido horrible me asustó y corrí hacía el auto del otro lado de la calle, pero para mi mala suerte, el vehículo no estaba y no tuve más remedio que correr hacía no sé donde.
Me escondí en la llanta, como cuando era pequeño, veía gente pasar, me olvidé que ya no soy más ese pequeño gatito de las calles. Al caer la noche y cuando no hubo tanto ruido, corrí para donde pensé que se ubicaba mi casa, pero cada vez, el olor a mi mamá y mis hermanos se diluye y la tristeza se concentra.
Mi hermana Lili es mi favorita
Desde que salí de casa y corrí despavoridamente quien sabe a donde, he conocido a otros gatos que no me creen que tenía una casa y una humana que me amaba. Me dicen que lo soñé porque los humanos son malos y que los gatos que tienen casa no están en la calle o tienen un collar para indicar que le pertenecen a un humano.
Lo que no saben esos gatos es que mi mamá intentó ponerme collares pero sólo duraban pocas horas porque ella misma decía que le daba miedo que me fuera a ahorcar o lastimar por querer atarme a algo que no soy yo. No lo decía, pero sé que ella me dejaba ser libre, por eso la amo, porque no me ato a nada y eso mismo me hace odiarla porque a veces pienso que no me ha buscado o que no le importo por eso no sé donde está, hay momentos en el día que creo olerla u oírla pero no sé de donde viene su esencia, me aterra salir y encontrarme con humanos malos y mejor decido mantenerme a salvo. No pararé de buscarla.
Yo con un mes de estar en casa con mi caja y mis juguetes
He conocido a pocos humanos malos que me corren por ser negrito. Vivo entre basuras que me abrigan de la lluvia, un poco del frío y me alimentan. Sueño todos los días con mi humana y sé que la encontraré.
También me he hecho amigo de algunos gatos que me comparten su comida, algunos humanos dejan alimento y robo poco, como lo más rápido que puedo para evitar que me atrape un humano malo, un perro asqueroso u otro gato gañan que se crea dueño de la comida.
Un día, llegué maullando muy fuerte a una casa enorme con un patio porque pensé que era mi hogar, creí que mi mamá o Lili saldrían corriendo a recibirme y que por fin, esta tortura se acabaría. Pero me equivoqué, hay una señora muy gentil que me alimenta, guarda distancia y me respeta. Podría acostumbrarme a estar aquí porque no tengo que pelear con otros gatos, sólo hay una perrita a la que le platicó mi historia y dice que sus amas son buenas personas y que no tengo que temer.
Una tarde, escuché la voz de una mujer, me emocioné porque pensé que podría volverme a encontrar con mi mamá, desde que me fui, no hay día o momento que no piense en ella y sé que ella también piensa en mi. A veces si me da miedo que se haya olvidado, cansado de buscarme o de plano, ni hacer el intento, pero mi corazón me dice que me equivocó y mantengo la fe de volver a encontrar mi casa, mi mamá y a mis hermanos.
La mujer que fue a verme no es mi mamá, ella busca a otro gato llamado Gustavo, se ve muy triste y decepcionada porque no soy quien busca.
Creo que pasaron 3 días cuando estaba recostado en el pasto, escondido entre las maderas pensando en mi mamá y que tenía un poco de hambre cuando de pronto escuché un sonido conocido, "bishi bishi" se oyó y me puse alerta, levanté las orejas lo más que pude para ver de donde provenía el sonido, llegué a pensar que estaba soñando otra vez con mi mamá.
Pero por instinto maullé muy fuerte y salí de mi escondite para ver si era real o estaba soñando, "Frijolito" me llamó y maullé aún más fuerte respondiéndole, y ahí estaba, la humana que me llevó a su casa cuando era pequeño. Se veía un poco diferente, no sé bien que era, pero su cara era la misma, asustada como yo, de lejos podía leer el corazón roto que traía y se unió con el mio que se había partido por la mitad.
Maullaba y maullaba feliz porque me había encontrado, levanté mi colita como lo hacía siempre, pero aún así tengo miedo de acercarme porque que tal y es una impostora, la estoy alucinando y me lleva a otro lugar que no es mi casa.
Me da la comida rica húmeda, ¡Es ellaaaa! me siento muy muy feliz, me persigue un poco, me escondo entre los troncos en los que solía dormir y tomar el sol estos días, se acerca segura, sabe que soy yo porque me llama por el nombre que me eligió.
Imagen creada por IA para tratar de ejemplificar un poco lo que sucedió en ese momento
De un jalón me mete en una horrible jaula que siento que apenas quepo, pero huele completamente a mi casa, me acaricia y no puedo describir lo feliz que estoy porque la volví a encontrar y sentir sus caricias detrás de mis orejas.
Voy en la jaula viendo casas que no conozco pero me llegan olores conocidos que me recuerdan lo que he vivido y me siento más agradecido por ir con mi mamá que me dice que me estuvo buscando todo este tiempo. Desearía que me entendiera para poder contarle las historias que viví, los gatos que conocí y que en el mundo de los gatos, se oían rumores que una humana loca buscaba a un gato, pero nadie me sabía decir de donde era o hacía donde iba.
Con mi mamá después de reencontrarla
Llegué a casa y como si el tiempo ni hubiera pasado, me volví a meter debajo del sillón que se hizo pequeño porque ya no entró tan fácil como aquellos días. La voz de mi mamá diciéndome una vez más que salga, llora de felicidad, no puede creer que soy yo. Me saca del mismo sillón que me regañó llorando para abrazarme, besarme y ronronearme una vez más como si fuera la primera vez.
Me acerca su nariz y la uno con la mía, inmediatamente empiezo a ronronear y decirle lo mucho que la he extrañado, que llegué a pensar que no la volvería a ver jamás y que ya no se separé de mi por favor.
Mi mamá dice que fueron meses los que me perdí, por lo que entiendo fue mucho tiempo y tal vez si porque mis hermanos y la casa está cambiado pero lo esencial sigue y no puedo creer lo mucho que extrañé a todos. Incluso tengo hermanos nuevos, Bombón me cuenta lo mucho que mi mamá me extraño y que ella la ha cuidado. Lili está enojada conmigo pero ya se le está pasando y ahora ya traigo un collar que no sabía lo muy importante que me hace sentir, así ya no me separaré de mi mamá 🩵.
Ahora me doy cuenta que mi vida antes de él, era como vivir en el algodón que se recomienda poner en la base del vaso de plástico.
Lo era porque todo parecía ir lindo, sentía que todo parecía estar en su lugar y en armonía. Con el tiempo, las primeras lágrimas cayeron cuando Minita tuvo que ser dormida.
A los 2 días de ese suceso, conocí un pequeño Frijolito negro saltarín muy asustado al que tardé 2 semanas en agarrar para meterlo a mi vasito de plástico, con el tiempo fui ganando su confianza y su amor para que me permitiera introducirlo en mi algodón con agüita.
Con ronroneos, travesuras, aventuras y platicas ambos le agregamos el amor que necesita una plantita para empezar a crecer.
Justo cuando aquel pequeño Frijolito germinó a mi me hundió en la raíz, donde mis lágrimas la regaban y pudiera tener el medio necesario para los días (meses) que seguían.
Al alejarme de él, me hundió en tristeza para ese Frijolito parlanchín tuviera la energía necesaria para continuar el proceso de crecer grande y fuerte.
Al mismo tiempo, la luz necesaria que una planta necesita para alimentarse se la daba la esperanza de volver a abrazarlo otra vez.
Y mientras más gritaba mi dolor, usaba mi voz para terminar de germinar y que de aquella pequeña leguminosa brotará una linda plantita para que, con el tiempo, crezca en un pequeño arbolito con hojitas como la que alguna vez me dejo al lado de mi almohada. Con olor a tierra donde le gustaba revolcarse.
Siento que una parte de mi se quedo en la raíz y que jamás podrá salir de ahí.
Aquella plantita que nació me está haciendo entender que posiblemente, la misión de mi gatito Frijolito era mostrarme que no todo el tiempo podía vivir en mi algodón, que necesito perder la pena para que la gente me escuché, que debo valorar mis propios sentimientos y emociones; olvidar mi ansiedad de hablar con gente extraña para aprender de ella y expandir mis propios horizontes.
Tal vez, sólo era recordarme quien soy, rectificar el don de la paciencia, agudizar el oído a los problemas de los demás para ser más empática, ver el mundo (las calles cercanas) con otros ojos para ver más allá de mis pensamientos intrusivos y de ser posible, identificar cuando estoy siendo demasiado egocéntrica y cuando es momento de serlo.
Fue un recordatorio de la niña pequeña que ama a los gatitos y que su sueño es ayudar a cuantas criaturas se tope en el camino...
El calendario de pared marcaba su número de la suerte, pensó que no podía recibir una mala noticia aún si el cuerpo temblaba, el estómago se encogía esperando el golpe de lo que se venía.
La intuición susurraba algo de lo que estaba segura en algún rincón pero lo demás no querían creerle, se tuvo que ir a la oscuridad porque todas las emociones la callaban y molestaban, se sentían incomodos con su "poder", principalmente la alegría y "la energía positiva" porque el corazón las bombeaba más rápido para tratar de que nadie más oyera a la intuición pregonar que tenía razón.
Fuera del cuerpo, se percibía como taquicardia obligando a realizar ejercicios de respiración pensando que la culpable era la ansiedad.
Todos se mantenían en guardia, la música anestesiaba pero aún así a veces le susurraban al oído que revisara la bandeja de entrada.
Cerca de las 15:30pm ahí estaba la respuesta que ponía a todos en alerta para ver que emociones se desataban hacia la meta.
La misma canción que 4 años antes anunciaba que había conseguido el empleo, ahora sonaba como fondo para avisar que no se había conseguido está vez...
Siento que mi moustro interno se hizo más fuerte porque un “simple” outfit
ya no lo aturde, confunde o lo deja callado. Se volvió necio e incontrolable
porque no quería ni negociar.
No sé si creció o yo me hice pequeña.
Le llevé flores pero creo que era alérgico porque me las aventó en la cara.
Lo pinté de colores “alegres” pero se burló de mi.
Le propuse vestirlo con prendas kawaii pero se negó a probarlas porque decía
que se veía ridículo.
Le puse música pero tenía un megáfono que le servía para gritarme cosas
horribles y no me dejaba disfrutar la magia que en otras ocasiones, los
compases y ritmos me ayudan.
Me quedaba en silencio para acompañarlo solamente, pero aprovechó para hacer
una fiesta y desatar demonios que estaban enjaulados.
Él sabe que escribir me dan la fuerza necesaria para enfrentarlo, no le gusta
que lo describa por eso se adelanto y secuestro mis palabras para mantenerme
incomunicada.
Amarró mi voz y el disfrutar cantar, la única manera de que no me lastimará
era durmiendo, pero me despertaba temprano cuando susurraba escenarios
terribles para evitar que descansará.
Es como si agua negra me rodeará y mi mente se defiende llorando, confieso que he sido un poco cobarde porque no he enfrentado el miedo como en ocasiones anteriores, es como si me hubiera olvidado de como lo logré en eventos pasados y hasta me desconozco por momentos.
Los pensamientos me invaden y sólo tengo energía para tirarme al piso, esperar que me golpeen hasta que se cansen o me enoje lo suficiente y, tal vez así, tener el valor de levantarme para pelear.
Me tenía en el suelo gritando y con ataques de ansiedad, con llanto
incontrolable y pensamientos oscuros hasta que Amito me tomo la mano y conocí
la canción correcta… parece que al moustro le gustó porque se calmó, se puso a
bailar, cantar y llorar de la hermosa sensación que produce la voz de Aurora,
tanto que ahora no puede dejar de reproducirla.
Si tuviera queelegir un color para la Mina sería morado, siento que lo es porque le combina bien con su pelo negro, le resalta bien los ojos enormes de color verde clarito y su pancita tan característica muy de ella.
Con su voz que gritaba cuando quería agua o necesitaba salir, al decirte salud e ir platicando el otro día de regreso del veterinario en la camioneta.
Con el sonido curioso que hacía al querer morderte como chicle y espantar a más de uno cuando lo intentaba con desconocidos.
Con lo maternal que es al morderte los dedos si los sacabas fuera de las cobijas o adoptar como sus bebés al Lucho y su hermano.
Y al mismo tiempo con lo infantil que es cuando quiere que le den agua en la mano de mi mamá o no se la tomaba.
Morado porque su nombre viene por WilhelMina Harker de la novela de Bram Stoker, Drácula. Muy vampiresco el color, claro.
De hecho, por ese amor maternal que siempre la caracterizó sospechamos que se está sacrificando por nosotros. Es curioso el trabajo de la muerte.
Todo empezó a tomar forma desde el martes 9 de agosto que me di cuenta que empezó a hacer pipi muy amarillo, una voz dentro de mi me grito que podrían ser los riñones e inmediatamente después vino el recuerdo que mi mamá hace casi un mes se sentía mal de lo mismo; fue cuando entendí que un alguien estaba presente, alguien que todos en el mundo la conocemos y nadie, absolutamente nadie se escapa de ella.
Una visitante se hizo notar, quien sabe en que momento llegó, cuanto duraría su estancia, si estaba cómoda...Lo único seguro era que reclamaba una vida y probablemente, la pequeña Mina se interpuso.
Eso me hizo recordar la historia que siempre contaba mi abuelita entre el gato y el diablo/muerte.
Por si quiere oír/ver la historia que más o menos nos contaba. O eso quiero creer y por eso no me cansaré de agradecer a nuestra gatita que hasta el último momento se lo repetimos.
Los primeros estudios mostraban bastante cosas anormales, una inflamación en algún lugar de su pequeño cuerpo, por los síntomas, daban indicios que probablemente era el hígado, así que al día siguiente fui otra vez para que me dieran el medicamento y la explicación que se podía curar, pues el hígado es muy noble.
Lo que si era urgente era darle de comer porque se seguía debilitando sin alimento y agua, debo aclarar que obvio que le daba alimento pero ella lo rechazaba o era muy poca la cantidad que ingería.
Se me advirtió que si no comía por sí sola, tenía que llevarla para que lamentablemente le pusieran una sonda para que ganara fuerza.
Todo el camino de regreso del veterinario, la visitante me tomó de la mano y me susurraba que no peleará, yo no escuché, no quería y espantaba esas ideas con recuerdos de como fue cuando llegó, lo gordita y cariñosa que siempre había sido hasta ese día.
En casa me arme de valor y trate de vestirme con la mayor energía positiva que pude para subir a alimentarla con una comida especial para que ganará fuerza, de eso dependía si la Minita quería que peleara o no con la visitante que estaba sentada/acostada a su lado.
Al acercar el plato, mi cara se iluminó porque estaba comiendo, no aguanté y me puse a llorar, le dije a mi negrita que se pondría bien.
Le informé a mi hermano todo lo que había pasado, quedamos en que al día siguiente la llevaríamos a sacar un ultrasonido abdominal para saber que podíamos hacer.
Era tanta mi "alegría" porque había comido y tomado tantito suero que hasta se me olvidó mi ansiedad para llamar por teléfono.
Al día siguiente la llevamos al estudio y cuando me la entregaron, me dijeron que era una gatita muy buena porque se había dejado hacer todo lo necesario sin poner queja alguna.
Debía esperar como 2 horas máximo para que me entregaran la interpretación y los resultados. Fuimos al walmart y mientras esperábamos en el carro la saque de la cama, exploró y al final se quedó acostada debajo del asiento de mi hermano.
Me olvidé por completo de los resultados en todo ese tiempo y después de alimentar a todos los demás gatitos abrí mi mail y leí lo que no me imaginaba.
Las buenas noticias: El hígado no presentaba daño ni nada fuera de lo común. La mala: es que todos los demás órganos si. La muy mala: los intestinos presentaban la mayor; la peor: se trataba de un linfoma alimentario con el inicio de daño renal.
Tal vez ese día, la visitante se rió de mi porque ya me había dicho que no valía la pena la lucha y sólo Mina estaba pagando las consecuencias o, tal vez me consoló por la mini batalla pero fugaz pelea que acepte y perdí velozmente.
Después de eso, el futuro se hizo real y empecé el doloroso proceso de aceptación poco a poco que ahora agradezco que haya sucedido así porque el día de la despedida pude estar un poco más fuerte para mantenerme tranquila y ayudar a mi hermano y mi mamá con el proceso.
Incluso a ella a brindarle paz para que tampoco le doliera mucho el dejarnos, con esa paz decirle las palabras adecuadas que mi cerebro creyó convenientes para hacer una buena despedida de no arrepentirme de haber olvidado algo.
Por suerte, el fin de semana parecía estar más animada, tal vez porque estaba mi hermano y mi mamá con ella o quizás sólo fue casualidad, para el lunes cuando me desperté estaba en mis piernas y otra vez cabizbaja.
Le insistí a que comiera y casi no quiso, estaba trabajando con ella a mi lado acostada, de pronto se bajo de la cama y fui testigo de que hizo popo completamente líquido, hasta pensé que había orinado pero el olor confirmaba los estudios.
Cuando paré de llorar por enésima vez, llamé para ir al centro médico para gatos (ceme gatos) y la cita nos la dieron para las 5. Mi hermano llegó y la llevamos.
Es curioso como al ver a mi hermano su carita cambiaba, como que podía voltear a ver a aquella visitante y decirle que la dejara estar más tiempo con él o aquella visitante se tentaba el corazón y la dejaba disfrutar mejor el tiempo con mi hermano.
Después de un buen chequeo, preguntas muy muy específicas, otro mini análisis y con la mayor empatía del mundo nos confirmaron la batalla que había perdido desde el sábado, nos aconsejaron que lo mejor era dejarla ir porque no tenían muchas opciones porque al parecer la enfermedad iba avanzando muy rápido y lo más seguro era que el inicio de un gran gran sufrimiento para ella.
No tuvimos el valor de confirmar en ese momento la decisión porque debíamos dejar que mi mamá también se despidiera de su gorda, la veterinaria le inyectó vitamina B12, suero y otra medicina para no recuerdo qué y la trajimos a casa con el nudo en la garganta.
Para el martes creo que me convertí en zombie o no sé qué pasó, el tiempo pasaba muy raro y me jugaba bromas, salimos al sol y la Estrella no se apartaba de ella.
La Minita se quedó conmigo toda la tarde y al ver semejante acto de valentía me propuse ya no llorar, al menos no frente a ella para darle fuerza y tranquilidad. Antes de que llegará mi mamá del trabajo hablé con ella y le agradecí los 14 años que estuvo con nosotros, incluso el interponerse para que mi mamá estuviera bien.
Ya no sabía ni que más decirle para hacerle entender todo el amor que se le tiene. Al día siguiente mi hermano vino a pasar tiempo con ella antes de la hora y se me sigue estremeciendo el corazón de sólo recordar aquellos momentos previos.
Cada quien tuvo minutos con ella y yo aproveché para lo reafirmar lo que ya había dicho antes. No paraba de decirle que ya no quería verla sufrir, pero ahora entiendo que también se lo decía para hacerme entender a mi misma y convencerme que era la mejor manera de pagar tanto amor, maullidos, ronroneos, alegrías, travesuras y enojos momentáneos, no merecía ni un minuto más de dolor.
El pasado miércoles 17 de agosto, la visitante se llevó a una gatita que le gusta ronronear para hacerte dormir y que no te sientas solx, que si estornudabas te decía salud y gracias si le abrías la puerta.
Una minina que se lleva bien con todos y que la vamos a extrañar mucho, que su ausencia aún duele y que espero que cuando nos entreguen las cenizas las lágrimas y el dolor se vayan poco a poco.
Gracias Minita gordita por todo. Te amaremos por siempre 💜
Estaba sentada en la biblioteca, con las hojas regadas por toda la mesa
tratando de escribirte algo decente, algo que combine con tu inteligencia, que
sea tan interesante como tus análisis de feminismo o del buen Marx, pero nada
me convence.
El olor a café fue lo que me despertó de aquel trance donde estaba tejiendo tu
nombre, me concentré tanto que no me había dado cuenta que es más de medio día
y mis tripas reclaman algo más que sólo fruta.
Debería salir por un sandwich para atarantar un poco el hambre y evitar
dolores de cabeza. Agarró mi agenda como si le pidiera tregua al tiempo y me
permita comer para que las ideas florezcan.
Reúno mis cosas, siento un poco de ansiedad dejar algo olvidado. No porque me
dé miedo que alguien lo lea, es debido a que, qué tal y ahí se encuentra
alguna idea que vale millones en un futuro o sea la que me salve de un momento
oscuro cuando no sé como continuar con la historia o la que me inspiré para
terminarla.
Tomo mi mochila, me pongo de pie y me alegra levantarme o para las 6 de la
tarde tendría patas de madera porque ya me convertí en silla (o mesa). Mi
espalda cruje pero no estoy segura si es fue de queja o festejo.
Camino a la salida, me despido de la señora que vigila y es como si saliera a
otro mundo. Mi ansiedad social me dice que regrese adentro a convertirme en
mueble, al menos podría contar buenas historias.
Peleo un poco y mis pies avanzan, supongo que es gracias al estómago que exige
algún alimento. Compro un sandwich, un jugo y busco una jardinera donde pueda
alejarme un poco del ruido.
Con una mordida la temblorina se calma y mi ansiedad también; hace un poco de
calor, el cielo está muy azul sin alguna nube que nos regale sombra por
algunos segundos, es cuando bajo la mirada y observo a las personas porque
podría encontrar algunas historias interesantes que podría pintar mil cuadros
hasta lograr una película.
Pero es cuando capto que yo formo parte de ese cuadro y estaría cumpliendo el
sueño de vivir en alguna pintura que en este caso podría ser de Monet.
Ya no recuerdo si esto lo había escrito anteriormente. 12 de octubre del 2018 es
una fecha interesante, porque Discutible de los Babasónicos vio la luz después
de varios misteriosos meses anteriores que sinceramente agradezco porque me
ayudaron a librar batallas internas por causas del amor.
Esa noche recuerdo que mi papá me trajo una lámpara muy simpática y a las
00:00 que se estrenó en México me tiré en la sala con las lucecitas que salían
de mi regalo y deliré los 39 minutos que dura el disco.
En Orfeo o Un pálpito me escribió Facu para decirme que apenas lo iba a
escuchar, le propuse darle play al mismo tiempo e ir comentando canción por
canción. En algunas ya cantábamos juntos a distancia, yo debajo de las cobijas
porque mi abuelita dormía en la cama de enfrente.
Eran los últimos días que recuerdo haberla visto bien, eso ayuda a que ese 12
de octubre sea tan memorable. Y que tal vez sea una de las principales causas por las que
no quiero borrar u olvidar esa madrugada.
Al finalizar las 10 canciones de discutible Facu mencionó que él escucharía
bandalos chinos y sugirió que si le dabamos play juntos otra vez, acepte y en
el primer segundo una voz suave me invitó a irnos de viaje. Mi cerebro
explotó.
Obviamente se lo hice saber a Facu para que deliráramos más, no recuerdo si
termine de escuchar el disco pero en la mañana pensé que los famosos bandalos
chinos sólo me habían gustado anoche porque estaba en delirio y súper feliz
por estar hablando con Facu; mi sorpresa fue cuando al volver a ponerle play a
"Vámonos de viaje" me atraparon más y la metí a una de mis tantas listas para
olvidar a cierto pez de colores.
Justo 13 días después entendí que conocería, me decepcionaría y "perdería"
muchos chicos en mi vida, pero siempre vendrán más pero jamás recuperaría a la
mujer que fue como mi segunda mamá, mi amiguita, mi abuelita.
Me olvidé por un rato de los chinos hasta que tomé el taller con Catalina Bu y
nos pidió ilustrar una canción; en ese momento pensé en los babasónicos,
obviamente. Lo malo es que dicen groserías y no se me ocurría que
dibujar.
Pensé en alguna triste o para hacer honor a mi abuelita elegir una canción de
ella pero en cuanto lo pensé me vinieron unas enormes ganas de llorar, ¡Qué
pena! le di siguiente en mi playlist mental.
Vámonos de viaje empezó a cantarme Goyo y me fui, Catalina Bu se hizo
chiquita, no la escuchaba y mi mente se empezó a crear dibujos del
espacio, pero espera, eso es muy predecible, todos quieren ir al cielo y
alguna vez escuché que en el mar hay más misterio que en el mismo espacio sólo
por el hecho que ha sido más explorado.
Mi viaje será al mar, pensé. Regrese al museo Tamayo para escuchar las
instrucciones finales y con un poco de temor me puse a dibujar.
La verdad es que no lo terminé y es algo que tengo pendiente, no se me olvida
pero tampoco quiero tocarlo para no arruinar esa magia que ahí se quedo.
Creo que de ahí me volví china porque con el paso de los días iba cantando de
una por una las canciones del disco que Facu me enseñó.
Pocos días después me enteré que el 26 de noviembre vendrían a México por
primera vez para presentarse en el foro Indie Rocks, Facu me animo a ir pero
yo seguía llorando como loca y no podía con el moustro del dolor, no era un
buen momento porque aparte iría yo sola.
Los dejé pasar. En mayo/junio del 2019 regresaron para hacer promoción del
vinil de BACH, hicieron una firma de autógrafos en la Roma Records pocos días
después que me corrieran del trabajo y también consideré que no era un buen
momento porque mi animo no estaba al 100 y de pilón sentía culpa si gastaba el
dinero de mi liquidación porque no sabía cuanto me tenía que durar.
Una vez mas me quedé sin verlos, sin autógrafo y sin vinilo. Pero no importaba
porque su música seguía salvándome de malos ratos haciéndome sentir que no
todo esta mal si existe la bella voz de Goyo, las guitarras de Iñaki con Tomy,
el bajo del lobito, el teclado de chapi y la batería de Mati, tal como la
madrugada que los escuché debajo de las cobijas.
Casi 1 año después que los escuché por primera vez, recibí la noticia que
había conseguido el trabajo que me ayudaría a viajar a su país natal, Iñaki
cruzo palabra conmigo y de pilón 2 días después deliré con ellos en vivo y los
disfruté como hacía tiempo no deliraba.
La espera valió la pena porque en diciembre del año pasado anunciaron que
venderían los vinilos, sin perder tiempo busqué la manera de conseguirlos, ya
nos los dejaría escapar y no puedo explicar lo feliz que me hacen cada vez que
le pongo play a su música.
Por si fuera poco, el día que subí la historia a instagram los muy hermosos me respondieron y no puedo ser más feliz. LOS AMO <3
Cuando era niña mi abuelita nos decía que pusiéramos en el suelo un tapete que habían comprado para jugar en el patio, un día se nos ocurrió acostarnos para ver el cielo y encontramos un globo que se perdió entre nubes.
Mientras lo buscamos vimos otro, al girar la cabeza otro y otro. Algunos distinguíamos que color eran pero algunos otros que volaban más alto ya no era tan fácil decirlo.
En algún año, recuerdo que nuestra imaginación mezclada con inocencia juramos que una nube tenía forma de rey mago, en ese momento coincidió una corriente de aire en lo que parecía la forma de su mano y pudimos observar como el globo desapareció.
Obvio mi hermano, mi prima que estaba con nosotros y yo nos quedamos super sorprendidos. Hasta ahora no estoy segura si ellos lo recuerden o qué piensen pero quiero seguir creyendo que aquel día vimos a un rey mago.
Desde aquel día, cada año nos poníamos a ver globos cada 5 de enero; por la tarde le escribíamos en el globo nuestros deseos, conforme fueron pasando los años los juguetes se convirtieron en conciertos, viajes y en mi caso, buenas calificaciones (jajaja).
Ahora ya no lanzamos globo para ya no contaminar más de lo que ya hemos hecho pero mi lista de deseos sigue siendo larga aunque más madura que años atrás.
Espero que los reyes magos le traigan salud, esperanza, fuerza y/o conciencia para salir del covid. O en todo caso, un poco de alegría o lo que haga falta en su vida.
Tenía poco tiempo de pasar del medio día cuando se escuchó un camión pesado, llamaron a la puerta y sabía que el destino estaba decidido y no había vuelta atrás.
No tuve el valor de salir para aceptar la decisión que días antes me costó pronunciar una afirmación. Poner una firma en algún papel me haría sentir más culpa y que traicione la palabra de mi padre.
Por suerte, mi hermano estaba en casa para hacer ese trámite. A veces pienso que soy demasiado dramática para cosas "materiales" pero, para calmarme un poco me digo que es porque les doy un poco de mi corazón.
Y, ¿cómo no hacerlo si ella nos llevó de paseo infinidad de veces, muchos kilómetros lejos de casa sólo para ir de visita a mi abuelita, con lágrimas en los ojos a su funeral y a despedirnos de ella, casi definitivamente después de los nueve días que mi mamá dice que el alma está presente en los rezos? Por mencionar algunos ejemplos.
Me ayudó a hacer la vida un poco más fácil para llevar a mis hijos a la escuela, que si bien no estaba lejos, siempre se nos hacía tarde por cualquier detalle.
Mi hija siempre ha tenido más apego a mí, sospecho que provocaba esos minutos de retraso para quedarse en casa conmigo.
El más pequeño se deja influenciar por ella y puede que los dos sean cómplices de eso, debo confesar que un poco yo también.
Era raro el día que podía quedarme con ellos y en realidad, no quería dejarlos en la escuela. A nadie le hace daño faltar un día, ¿no?
Toda la semana desde que llegó el anuncio me pasaron mil memorias y recuerdos que tengo con una "simple" camioneta.
El sonido de las gruesas cadenas, me despertaron de los recuerdos y me regresaron al presente para hacerme entender que mi mamá está ahora con mi padre y mi abuela.
Que mis hijos ya están grandes y que ahí estacionada sólo me hace entender que la vida ya avanzó. Seguí adelante con la vida, pero sin mi camioneta.
Las lágrimas no se hacen esperar y el arrastre hace un sonido muy feo que opaca al de mi propio corazón roto.
Mi hija me abraza para hacerme entender que todo está bien, trata de calmar el sentimiento y la pregunta de si estoy haciendo lo contrario porque no para de repetir que es lo mejor para todos.
Sé que a ella también le duele, pero se hace la fuerte por mi. Minutos antes la vi secarse los ojos con el mismo sonido que me termino rompiendo el corazón.
No debería llorar por algo así, pero siempre estuvo ahí para poner los vasos y la jarra del agua o refresco cuando salíamos a jugar béisbol con todos mis hermanos y sobrinos juntos para navidad, año nuevo o el cumpleaños de mi mamá, que eran los eventos que lograban reunir a todos en la casa.
Para ofrecer asiento en los días calurosos cuando los niños aprendían a andar en bici o esperaba a que mi hermoso Rommel salía a estirar las patas.
Soy sentimental con las cosas que no debería porque es mi manera de hacer entender a los demás lo mucho que me importan, porque me atan a esos recuerdos, al pasado y que, de algún modo, me asuste el futuro incierto. Como a todos.
Cuando por fin se la llevaron y todo el ruido se ha ido, yo lo sigo oyendo como parte de la negación. Y ahora, no tengo el valor de poner un pie fuera de la casa porque habrá un hueco que es posible haga más grande el del corazón.
Lo rellenaré con los recuerdos bonitos, pero eso no le quita lo doloroso aún. Mi hermano mayor me estaría regañando por ser tan paisa y tener los ojos rojos.