Era tanta belleza que era imposible separarlo del cielo. Tan hermoso que lo preferí a pesar de las estrellas. Tan inmenso que ahogue mis penas.
Tan imponente que su sonido me arrulla, me cansa y me desbarata.
Más espumoso que la cerveza que corre por mis venas, no importa que esté salado, quiero estar a su lado.
(01021501:03)


Comentarios
Publicar un comentario